El Prolim cumple 32 años en Trenque Lauquen y apunta a poner en funcionamiento un emprendimiento innovador para sumar valor agregado al trabajo en el Polo Ambiental.

Tras su puesta en marcha, el 22 de septiembre de 1994, el Prolim ha sido un emblema de Trenque Lauquen y catapultó a la ciudad como una localidad ecológica y modelo de gestión de residuos. Hoy, a 32 años de aquel paso inicial, la planta de procesamiento de residuos sólidos urbanos local forma parte del Polo Ambiental de Trenque Lauquen, y un esquema de tratamiento de la basura acorde a los tiempos que corren, junto a otros espacios importantes que conforman el Polo, como la Estación de Transferencia y la Planta de Patológicos.
Pero además, está avanzando un proyecto innovador para sumar valor agregado al trabajo actual en el Polo Ambiental, con la idea de una fábrica de madera plástica.
Se trata de un material que se elabora con los plásticos duros, los cuales se pueden encontrar en botellas de lavandina, de champú, bidones, fuentones, baldes y distintos artículos de bazar, con los que se generan alrededor de 1 mil kilos de residuos por mes que ingresan al Polo Ambiental.
La madera plástica “es un material resistente, que no necesita prácticamente mantenimiento, aguanta diversas condiciones climáticas y dura muchísimo”, destaca Splendiani, agregando que puede tener usos en mobiliario urbano, el campo y hasta cañería de cloacas y pluvial.
“El Prolim comenzó como un proyecto cuando no se sabía qué hacer con los residuos y fue una idea futurista, al punto que hoy, después de más de 30 años, sigue funcionando”, destaca Facundo Splendiani, director municipal de Ambiente e Higiene Urbana, agregando que actualmente en la planta del Prolim trabajan unos 33 operarios que reciben a los camiones de recolección y se encargan de la separación en la cinta transportadora del material de acuerdo a su composición para poder llevar a cabo una tarea importante de reciclaje.
Hoy, en las jornadas de recolección de reciclables, los lunes y jueves, el Prolim recibe unos 14 mil kilos de residuos.
Los materiales que más se reciben son el vidrio y el cartón, y “cada tipo de residuo tiene su camino”, explica Splendiani, y detalla que, «por ejemplo, el vidrio se tritura y se vende en su mayoría con destino a Mendoza, para la fabricación de botellas; el cartón se prensa, se enfarda en unidades de entre 250 y 300 kilos, y se comercializa a distintas recicladoras de nuestra provincia; el papel se embolsa y también es vendido; y los plásticos se dividen entre el plástico de alta densidad, que se comercializa por un lado, y el PET cristal, que se vende a la firma Coca Cola Andina, la cual a su vez entrega distintos productos elaborados con ese material».
FUENTE: La Opinión.