Actividad frenada e inflación firme: crece el temor a la estanflación

Economistas advierten que la economía muestra signos de estancamiento mientras la inflación no logra desacelerar, un combo que alimenta el debate sobre un posible escenario estanflacionario.

El concepto de estanflación comenzó a sobrevolar el debate económico en Argentina en medio de una actividad que no logra despegar y un proceso de desinflación que parece haberse detenido. Si bien los especialistas coinciden en que el país aún no cumple con las condiciones técnicas para declarar una recesión —dos trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno (PBI)—, advierten que la economía muestra signos de estancamiento y una inflación que no cede.

Datos del INDEC señalan que el PBI creció 0,3% en el tercer trimestre de 2025 frente al período anterior, mientras que el segundo trimestre había mostrado una leve caída del 0,1%. En paralelo, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró retrocesos del 0,4% y 0,3% en octubre y noviembre, respectivamente.

Actividad económica planchada y sectores en retroceso

Especialistas sostienen que el crecimiento del último año se explica en parte por efectos estadísticos más que por una recuperación genuina. Sectores clave para el empleo y el consumo, como la industria, la construcción y el comercio, continúan mostrando debilidad.

Estas actividades concentran más del 40% del empleo y cerca del 35% del PBI, por lo que su deterioro impacta directamente en la demanda interna. Al mismo tiempo, ganan peso sectores como la intermediación financiera, la energía y el agro, con menor capacidad de generación de empleo masivo.

El estancamiento de los salarios reales y la pérdida de puestos formales refuerzan la debilidad del consumo, lo que anticipa una demanda interna aún más retraída.

Inflación persistente y metas difíciles de cumplir

El índice de precios de enero marcó 2,9%, el nivel más alto en diez meses y el octavo mes consecutivo sin desaceleración. Desde mediados de 2025, el ritmo inflacionario dejó de converger hacia el 1% mensual, objetivo planteado por el Gobierno.

Los analistas advierten que los ajustes tarifarios previstos podrían sumar presión inflacionaria. En este contexto, consideran difícil perforar el 2% mensual en el corto plazo y señalan que el desafío inmediato será evitar que supere el 3%.

Además, el deterioro del salario real frente a los precios continúa afectando el poder adquisitivo, especialmente en los sectores público e informal, en un mercado laboral donde crece la precarización.

¿Estanflación inminente o riesgo latente?

Aunque técnicamente el país aún no se encuentra en recesión, varios economistas coinciden en que la combinación de inflación persistente y actividad debilitada configura un sendero potencialmente estanflacionario.

Las proyecciones privadas estiman un crecimiento cercano al 4% para 2026, aunque advierten que los sectores industriales, comerciales y de la construcción podrían quedar al margen de esa mejora.

El debate sigue abierto: la economía argentina todavía no atraviesa formalmente una estanflación, pero los indicadores actuales sugieren un escenario frágil en el que la recuperación no está garantizada.

Fuente: Ámbito.

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