La denuncia de Patricia Bullrich ante la Conmebol profundiza el conflicto con la AFA, en una avanzada oficial que busca abrir el fútbol argentino a las Sociedades Anónimas Deportivas y pone en riesgo la autonomía del deporte.

La tensión entre el Gobierno de Javier Milei y la Asociación del Fútbol Argentino escaló este lunes tras la presentación de una denuncia de Patricia Bullrich ante el Comité de Ética de la Conmebol. La ofensiva fue respondida por la AFA con un extenso comunicado en el que acusa al Gobierno de impulsar una persecución política y judicial con el objetivo de imponer las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en los clubes argentinos.
Desde la entidad que preside Claudio Tapia afirmaron que la presentación de Bullrich no tiene sustento futbolístico ni competencia internacional, por lo que estiman que será rechazada por la Conmebol. Además, advirtieron que cualquier intento de intervención estatal podría derivar en sanciones de la FIFA, incluso con el riesgo extremo de una desafiliación.
Una denuncia sin respaldo judicial
La presentación de Bullrich ante la Conmebol se basa en denuncias previas impulsadas por el propio Gobierno ante la justicia argentina, muchas de ellas sin imputaciones, procesamientos ni resoluciones firmes. Según especialistas en derecho deportivo, el Comité de Ética del organismo sudamericano no suele intervenir en conflictos de carácter interno ni político, lo que reduce significativamente las chances de avance del planteo.
La AFA recordó que a lo largo de los años enfrentó numerosas causas judiciales promovidas por distintos gobiernos, todas ellas concluidas con sobreseimientos. En ese marco, interpretó la actual ofensiva como una maniobra para desviar la atención del deterioro económico y social que atraviesa el país.
El trasfondo: las Sociedades Anónimas Deportivas
Detrás del conflicto aparece el intento del oficialismo de habilitar el ingreso de capitales privados —principalmente extranjeros— a los clubes argentinos mediante el modelo de SAD. Desde la AFA sostienen que se busca forzar ese esquema asfixiando financieramente a las instituciones, entre otras medidas, con modificaciones en el régimen especial de aportes y contribuciones establecido por el decreto 1212.
“El fútbol argentino es un modelo de inclusión social y de asociaciones civiles sin fines de lucro”, señalaron desde la entidad, y remarcaron el rol social, educativo y comunitario que cumplen los clubes en todo el país.
Derechos de TV y acusaciones cruzadas
El conflicto también se cruza con la disputa por los derechos de televisación, en particular de los torneos de ascenso, cuyos contratos están próximos a vencerse. En su comunicado, la AFA sugirió que existe interés de sectores mediáticos y del propio Gobierno en condicionar la autonomía de la entidad para avanzar sobre ese negocio.
En paralelo, Bullrich volvió a apuntar contra dirigentes de la AFA y contra el dirigente Pablo Toviggino, incluso con acusaciones que llegaron a vincularlos con supuestas operaciones de espionaje extranjero, afirmaciones que hasta el momento no cuentan con respaldo judicial.
Riesgo institucional y advertencia internacional
Desde la AFA insistieron en que el avance del Ejecutivo constituye una intromisión indebida en una entidad privada, lo que podría activar sanciones internacionales. “No hacemos política partidaria, defendemos al fútbol argentino”, señalaron, al tiempo que alertaron sobre el impacto que una escalada institucional podría tener en la participación de la Selección en competencias internacionales.
Mientras tanto, el conflicto sigue abierto y la ofensiva del Gobierno suma un nuevo capítulo, en un contexto donde la disputa por el control, el negocio y el modelo del fútbol argentino aparece cada vez más expuesta.
Fuente: Página 12.