Sigue la guerra en Medio Oriente: sube el petróleo y tiembla la economía mundial

Israel lanzó nuevos ataques aéreos contra Teherán y Beirut. Irán respondió con misiles. El precio del petróleo superó los 100 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde 2022. Las bolsas se desploman.

En medio de un mayor riesgo financiero global por la guerra en Medio Oriente, el Gobierno enfrenta una semana marcada por una intensa agenda económica, con varios eventos que serán seguidos de cerca por el mercado. Por un lado, se desarrollará el Argentina Week en Estados Unidos, un evento clave que incluirá encuentros con bancos, fondos de inversión y grandes empresas con el objetivo de presentar oportunidades de inversión en el país. En paralelo, el equipo económico seguirá de cerca dos hitos relevantes para el mercado local: la publicación del dato de inflación de febrero y una nueva licitación de deuda en pesos del Tesoro.

En este contexto, los activos argentinos continúan condicionados por el adverso clima externo, atravesado por la escalada del conflicto bélico entre EEUU e Irán. Dentro del mercado se destacaron algunas acciones del sector energético, que muestran un mejor desempeño ante la suba del precio internacional del barril. Entre ellas, Vista Energy (VIST) acumuló una suba superior al 8% en la última semana, mientras que YPF registró un avance de 4,2% durante el mismo lapso en Wall Street, impulsadas por el rally del crudo, que este domingo ya superó los u$s100 por barril.

El barril estadounidense viene de acumular un aumento del 36% en los últimos cinco días hábiles, mientras que el Brent registró un salto del 28%, en un contexto en el que la guerra ya entró en su segunda semana y comenzó a involucrar zonas clave para la producción y circulación de petróleo y gas.
Mientras tanto, el dólar se mantiene relativamente estable en el mercado local. El Banco Central continúa con su ritmo de acumulación de reservas, incluso en un escenario de debilidad de las monedas emergentes, mientras que las tasas en pesos de muy corto plazo permanecen en el orden del 20%, con la TAMAR (tasa para plazos fijos mayoristas), arriba del 30%.

Así las cosas, el Gobierno sostiene su estrategia cambiaria y monetaria, con la mirada puesta en el retorno del proceso de desinflación a partir de abril. No obstante, marzo todavía presenta presiones estacionales sobre los precios, lo que mantiene la atención del equipo económico y del mercado sobre la evolución de la inflación en el corto plazo, con expectativa por el dato que se conocerá este jueves.

Vale recordar que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central ajustó sus proyecciones de inflación. Si bien los analistas estiman que el IPC de febrero se ubique por debajo del 2,9% registrado en enero, las previsiones para ese mes fueron revisadas al alza en 0,6 puntos porcentuales. En ese marco, el consenso del mercado proyecta una inflación del 2,7% y una núcleo del 2,5% (+0,4 p.p.). Para todo 2026, el REM prevé una inflación anual del 26,1%.

Por qué la licitación de esta semana mantiene el interés del mercado

En esta segunda semana de marzo, el Ejecutivo enfrenta la primera licitación de letras y bonos del mes, luego de un febrero en el que la la volatilidad de las tasas de interés se moderó en el margen.

De acuerdo con el cronograma oficial, el anuncio del menú de instrumentos se realizará el martes 10, mientras que los resultados de la licitación se conocerán el jueves 12. Esta nueva colocación se dará además en el marco del debut de Federico Furiase al frente de la Secretaría de Finanzas, quien deberá afrontar vencimientos por alrededor de $18 billones durante marzo.

Además de los instrumentos en pesos, el mercado espera que el Ministerio de Economía vuelva a ofrecer bonos en dólares de corto plazo, que en la última licitación pagaron una tasa anual cercana al 6%. Esta alternativa aparece como una de las estrategias del equipo económico frente a la decisión de evitar pagar tasas cercanas al 9% en los mercados internacionales, algo que el Gobierno ya descartó al menos en el corto y mediano plazo.

En la última licitación de deuda, el Gobierno decidió no renovar la totalidad de los vencimientos, lo que implicó liberar pesos al mercado con el objetivo de descomprimir las tasas de interés. Con relación a este punto, desde Grupo SBS señalaron que las tasas continúan mostrando una fuerte dependencia de las condiciones de liquidez del sistema.

“Las tasas de interés siguen mostrando alta sensibilidad a cuestiones de liquidez que vienen siendo abordadas en las licitaciones del Tesoro”, indicaron. En ese sentido, remarcaron la necesidad de avanzar hacia un esquema más ordenado y previsible: “Resulta necesario ir hacia un esquema más claro, con tasas reales positivas que permitan traccionar los depósitos privados en pesos y mejorar la capacidad prestable de los bancos para impulsar el crédito”.

Además, destacaron la importancia de la coordinación macroeconómica: “Será clave el manejo de las expectativas nominales, sobre todo en un contexto de acumulación de reservas internacionales y con la inflación mostrando cierta inercia”.

Al mismo tiempo, un informe reciente de la Fundación Mediterránea también puso el foco en el nivel de rollover cercano al 100% que viene mostrando el Tesoro como estrategia para evitar una absorción neta de pesos.

“No se debe dejar de lado que esta elevada volatilidad en las tasas cortas, incluyendo marcadas fluctuaciones intradiarias, resulta disfuncional para el sistema. La incertidumbre resultante no solo obstaculiza la toma de decisiones estratégicas, sino que también altera la operatividad financiera al forzar un acortamiento precautorio en los plazos de cualquier decisión financiera”, señalaron desde la entidad.

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