La histórica empresa La Blanqueada obtuvo medallas de plata y bronce en el World Cheese Awards de Berna, uno de los certámenes más prestigiosos del mundo.

La Blanqueada volvió a posicionar a Nueve de Julio en el mapa internacional de los mejores quesos. En el reconocido World Cheese Awards, realizado en Berna, Suiza, la fábrica obtuvo medalla de plata por su queso Gouda y medalla de bronce por su Sardo, en una competencia que reunió más de 5.200 productos de 46 países evaluados bajo estrictos estándares internacionales.
Un reconocimiento global para una tradición local
El titular de la firma, Leopoldo “Polo” Sarnícola, celebró el logro y destacó que fue la primera vez que la empresa participó del certamen. “Era la primera vez que enviábamos muestras. Queríamos medirnos con el mundo, sin demasiadas expectativas, pero sabiendo que Argentina hoy está en un nivel de calidad que puede competir con cualquiera”, afirmó en declaraciones al portal Cadena Nueve.
El concurso, organizado por APIMEL, convocó a más de 160 jurados especializados encargados de evaluar textura, sabor, acidez, presentación y maduración de cada queso. “Más que una competencia, es una gran degustación técnica. Y la devolución de los jurados es clave para mejorar”, explicó Sarnícola.
El empresario subrayó además el potencial de la región del oeste bonaerense. “La cuenca lechera del oeste produce una leche que mide muy bien con los quesos duros. Por eso hay tantas fábricas destacadas… En duros estamos a nivel mundial”, sostuvo.
Los quesos premiados cuentan con entre 10 y 14 meses de estacionamiento, un proceso que exige un año completo de cuidados y control de calidad. “Esto no es magia: es tiempo, trabajo y una materia prima excepcional”, resumió.
Un premio en tiempos difíciles
Pese al reconocimiento internacional, la empresa enfrenta —como toda la región— una fuerte crisis hídrica que afecta caminos, tambos y logística. Sarnícola aclaró que las partidas enviadas al concurso fueron elaboradas mucho antes de las últimas precipitaciones: “Hoy estamos muy complicados con el agua, pero seguimos adelante. El tambo y la fábrica no pueden parar”.
El productor detalló también que la industria quesera atraviesa un proceso de modernización que impacta en toda la cadena: desde robots en los tambos y drones en tareas agrícolas, hasta packaging automatizado y cortes fraccionados. “La gente quiere el queso trozado, exacto, listo para góndola. El consumo cambió y hay que adaptarse”, dijo.
Mercado interno, tradición y futuro
La Blanqueada distribuye sus productos en gran parte del país: Patagonia, Cuyo, el sur bonaerense, Capital Federal, Campana, Zárate, San Andrés de Giles y toda la traza de la Ruta 5. “El mayor volumen no está acá; se vende más en Capital y zonas turísticas”, explicó.
En cuanto a exportaciones, Sarnícola fue categórico: “El mercado internacional no es tan atractivo para el queso. Mucho volumen, mucha exigencia. Compite más la leche en polvo. A nosotros nos sirve la competencia internacional por el feedback técnico que nos da, no por exportar”.
La fábrica mantiene una plantilla de trabajadores estable, integrada mayormente por vecinos de Nueve de Julio. “Hay gente con 25 o 28 años con nosotros. Y nuevas generaciones que se suman. Esto también es un orgullo”, destacó.
Respecto de los corredores gastronómicos que se proyectan en la región, el productor se mostró optimista. “Todo suma. Como pasó con el vino, estamos aprendiendo a comer quesos. Cada vez hay más variedades y más consumidores que quieren descubrir sabores. Una ruta del queso ayudaría mucho”, señaló.
Con sus puertas abiertas para escuelas y visitantes, La Blanqueada sostiene una producción que combina tradición, innovación y arraigo local. “El queso es cultura, trabajo y tradición. Y si además viene con un premio internacional, mejor”, cerró Sarnícola.
Fuente: Noticias Ruta 5.