Israel movilizó 100 mil reservistas y atacó Teherán, mientras Irán lanzó nuevas ofensivas contra bases de EE.UU. en la región. El conflicto ya impacta en al menos ocho países.

La guerra desatada tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán se profundiza y amplía su alcance en Medio Oriente, con nuevos frentes abiertos en Líbano y ataques que alcanzan a países del Golfo.
El Ejército israelí confirmó un “ataque de envergadura” en el “corazón de Teherán”, incluyendo el edificio de la televisión estatal iraní (IRIB), y movilizó a cerca de 100 mil reservistas para reforzar las fronteras con Siria y Líbano. Según voceros castrenses, la ofensiva incluye bombardeos simultáneos con cientos de aviones.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní anunció la decimotercera ola de ataques contra objetivos estadounidenses e israelíes, alcanzando bases en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, además de territorio israelí.
Al menos 52 muertos en el Líbano
El conflicto abrió un nuevo frente en Líbano tras disparos del grupo Hezbolá contra Israel. El ejército israelí aseguró haber eliminado al jefe de inteligencia de la organización, Husein Mukalled, y advirtió que el movimiento “pagará caro” sus acciones.
El gobierno libanés, que busca evitar una escalada total, ordenó a Hezbolá cesar sus actividades militares y entregar las armas. Sin embargo, la campaña aérea israelí dejó al menos 52 muertos y 154 heridos, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano.
Los bombardeos afectaron el sur del país, el valle de la Bekaa y el extrarradio de Beirut, generando el desplazamiento de más de 28 mil personas hacia 168 refugios habilitados por las autoridades.
Bases estadounidenses bajo ataque
Irán sostuvo que desde el sábado atacó “60 objetivos estratégicos y 500 objetivos militares” estadounidenses e israelíes, incluyendo oficinas vinculadas al primer ministro Benjamin Netanyahu.
Según medios internacionales, drones impactaron instalaciones en Arabia Saudita y Kuwait, mientras que en Emiratos Árabes Unidos se registró un incendio en un depósito de combustible en Abu Dhabi. El aeropuerto de Dubái suspendió vuelos tras explosiones en la zona.
En tanto, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que la guerra podría durar “cuatro o cinco semanas” o incluso extenderse más, descartando por ahora una desescalada.
Teherán bajo fuego y crisis interna
La aviación israelí bombardeó sedes del Ministerio de Inteligencia iraní y de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria. Potentes explosiones se escucharon en distintos barrios de Teherán.
La Media Luna Roja iraní informó que los muertos ascienden a 555 desde el inicio de las hostilidades. Entre las bajas confirmadas figura el líder supremo Alí Jamenei, cuya muerte profundizó la incertidumbre política en el país. Irán quedó bajo un liderazgo provisional mientras define a su sucesor.
El gobierno iraní convocó a manifestaciones masivas en homenaje a Jamenei, mientras nombró a Majid Ebnelreza como ministro de Defensa interino.
Impacto global y respaldo de China
La escalada también repercutió en los mercados financieros, con subas en los precios del petróleo y el dólar y fuertes caídas bursátiles en la reapertura semanal.
China expresó su respaldo a Teherán. El canciller Wang Yi sostuvo que Irán tiene derecho a defender su soberanía y llamó a Estados Unidos e Israel a detener las operaciones militares para evitar una escalada regional mayor.
El conflicto ya impacta directa o indirectamente en Israel, Irán, Líbano, Siria, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar y Chipre, entre otros, configurando uno de los escenarios más volátiles de las últimas décadas en Medio Oriente.
Fuente: Página 12.