La dimisión se produjo a un mes de la reestructuración del sistema y en un contexto atravesado por denuncias de falta de cobertura y un caso que conmocionó al ámbito militar.

El presidente de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), Sergio Maldonado, presentó su renuncia en medio de una profunda crisis del sistema de salud castrense, marcada por recortes, denuncias de desfinanciamiento y situaciones críticas en la atención médica de los afiliados.
El ex titular del organismo, general de brigada retirado, ya había anticipado su decisión al ministro de Defensa, Carlos Presti, y se espera la confirmación formal por parte de la cartera nacional. Mientras tanto, la conducción quedará de manera transitoria en manos del vicepresidente, el general retirado Omar Domínguez.
La salida se produce apenas un mes después de la puesta en marcha de la nueva estructura de la obra social, creada tras la disolución del anterior sistema.
Una crisis agravada por un caso conmocionante
La renuncia se da en un contexto de fuerte tensión luego del suicidio del suboficial mayor retirado Carlos Héctor Velázquez, de 77 años, quien había denunciado públicamente la falta de cobertura médica mientras atravesaba una enfermedad oncológica.
Velázquez se quitó la vida el pasado 1 de mayo en San Juan, tras haber realizado previamente un intento de suicidio en marzo. En esa oportunidad, dejó una carta en la que detallaba su delicado estado de salud —con complicaciones en la vista, infecciones y cáncer— y apuntaba directamente contra la obra social por el abandono en la atención.
El caso generó conmoción dentro de las Fuerzas Armadas y volvió a poner en el centro del debate la situación sanitaria de miles de afiliados.
Cambios estructurales y cuestionamientos
La crisis actual se inscribe en el proceso de reestructuración impulsado por el gobierno de Javier Milei, que en febrero dispuso la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) y su reemplazo por dos nuevas entidades: la OSFA y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG).
La medida, que afecta a más de 600.000 afiliados, fue presentada oficialmente como un intento de evitar el colapso operativo y financiero del sistema. Sin embargo, distintos sectores advierten que el proceso estuvo acompañado por recortes en prestaciones, acumulación de deudas y un deterioro progresivo en la calidad del servicio.
Desde la oposición, además, cuestionaron que la obra social se encontraba en mejores condiciones al inicio de la actual gestión, y vinculan el deterioro a las políticas de ajuste aplicadas en el área.
Incertidumbre en la conducción
Tras la renuncia de Maldonado, el Gobierno deberá definir en los próximos días quién asumirá de manera definitiva la conducción de la OSFA, en un escenario complejo que combina problemas financieros, reclamos de afiliados y una creciente presión política.
Mientras tanto, el directorio continuará funcionando con sus integrantes actuales, aunque con una conducción interina que deberá afrontar una de las etapas más críticas del sistema de salud de las Fuerzas Armadas.
Fuente: Página 12.