La automedicación dejó de ser una práctica ocasional para convertirse en un hábito cada vez más frecuente entre los argentinos. El uso de analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos y otros medicamentos sin indicación médica se expandió impulsado por el acceso a información en internet, las recomendaciones informales y la búsqueda de soluciones rápidas, un fenómeno que enciende las alarmas entre médicos y farmacéuticos por los riesgos que representa para la salud.

Según datos del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (Safyb), ocho de cada diez argentinos se automedican. La cifra, que creció de manera sostenida en las últimas dos décadas, posiciona al país entre los de mayor consumo de medicamentos sin receta de la región.
Internet y la inmediatez, entre las principales causas
Para Jorge Mazzone, presidente del Distrito I del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires, el acceso inmediato a información y la facilidad para conseguir medicamentos favorecieron el crecimiento de esta práctica.
«Es muy frecuente y ahora más, porque consultan Internet y le venden a la gente medicamentos sin recetas», explicó.
El especialista señaló que entre los medicamentos más utilizados sin supervisión profesional se encuentran antibióticos, antiácidos, analgésicos, antiespasmódicos y antidiarreicos. El principal riesgo, indicó, es que un medicamento puede aliviar temporalmente un síntoma y ocultar enfermedades que requieren un diagnóstico y tratamiento específico.
El rol clave del farmacéutico
Desde el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires también manifestaron preocupación por el avance de la automedicación y remarcaron la importancia del asesoramiento profesional.
Su presidenta, Alejandra Gómez, sostuvo que incluso los medicamentos de venta libre pueden provocar efectos adversos, contraindicaciones e interacciones con otros tratamientos.
«El paracetamol o el ibuprofeno se consumen muchas veces con la liviandad de un caramelo, pero no son inofensivos. Mal dosificados pueden derivar en una intoxicación hepática grave o producir otros efectos adversos», advirtió.
La especialista destacó que el farmacéutico cumple una función esencial no solo en la dispensación de medicamentos, sino también en la orientación sobre dosis, posibles interacciones, conservación adecuada y seguimiento farmacoterapéutico.
Consultas virtuales y redes sociales, un fenómeno en expansión
Los profesionales coinciden en que la proliferación de contenidos sobre salud en internet también alimenta la automedicación. Las recomendaciones difundidas en redes sociales, los consejos de familiares o conocidos e incluso las respuestas generadas por herramientas de inteligencia artificial pueden llevar a tomar decisiones sin una evaluación clínica adecuada.
Además, Gómez expresó preocupación por las iniciativas que promueven una mayor desregulación en la venta de medicamentos. A su entender, considerar estos productos como bienes de consumo y no como un componente esencial del sistema sanitario podría reducir las instancias de asesoramiento profesional y aumentar el uso inadecuado, incluso de aquellos de venta libre.
El uso incorrecto de antibióticos, una amenaza para la salud pública
Uno de los aspectos que más inquieta a la comunidad médica es el uso indebido de antibióticos. Consumirlos para tratar enfermedades virales, interrumpir los tratamientos antes de tiempo o reutilizar sobrantes favorece el desarrollo de bacterias resistentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la resistencia a los antimicrobianos constituye una de las principales amenazas para la salud pública mundial y advierte que, de no revertirse esta tendencia, podría convertirse en una de las principales causas de muerte durante las próximas décadas.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que ante síntomas persistentes o la aparición de nuevos cuadros es fundamental consultar a un profesional de la salud y recurrir al asesoramiento farmacéutico antes de iniciar cualquier tratamiento.
Fuente: El Día.