Nepal: suben a 353 los muertos por los aludes e inundaciones

Más de 1.300 personas permanecen desaparecidas tras el devastador fenómeno registrado en el norte del país, cerca de la frontera con China. Al menos 800 serían extranjeros.

La cifra de víctimas por las inundaciones y aludes que devastaron el norte de Nepal ascendió a 353 muertos, según el último reporte difundido por la Policía local. El desastre ocurrió durante la madrugada del miércoles en una zona fronteriza con el Tíbet chino y dejó además más de 1.300 personas desaparecidas.

Entre los desaparecidos habría al menos 800 extranjeros, muchos de ellos turistas que se encontraban en la región para realizar actividades de senderismo o peregrinar hacia un sitio considerado sagrado por el hinduismo.

Las imágenes registradas durante la tragedia muestran enormes masas de agua, barro y escombros avanzando a gran velocidad y arrasando construcciones, vehículos e infraestructura. Autobuses y automóviles fueron desplazados por la corriente, mientras cientos de personas intentaban escapar de la inundación y encontrar lugares seguros.

Un posible colapso glaciar desencadenó la tragedia

Aunque la investigación todavía busca determinar con precisión cómo comenzó el desastre, la hipótesis principal apunta al colapso de un glaciar, que habría provocado una inundación repentina de grandes dimensiones.

Científicos consultados sobre el fenómeno señalaron que probablemente una enorme avalancha de hielo y rocas se desprendió de las laderas septentrionales del pico Langtang Lirung y cayó sobre el río Lhende Khola, en territorio tibetano.

A partir de allí se habría desencadenado una cadena de fenómenos que afectó tanto a Nepal como a China y modificó incluso el comportamiento de cursos de agua situados a más de 100 kilómetros del punto de origen, cerca de la frontera con India.

Daños en centrales hidroeléctricas e infraestructura

La magnitud de la inundación provocó graves daños en infraestructura estratégica de la región. Al menos seis grandes centrales hidroeléctricas y distintas instalaciones del centro comercial del puerto de Gyirong quedaron afectadas.

El fenómeno se extendió a través de una sucesión de peligros naturales que atravesaron la frontera y amplificaron los efectos del derrumbe inicial.

Los equipos de emergencia continúan trabajando para localizar a las personas desaparecidas y evaluar el alcance de los daños provocados por la inundación.

El cambio climático, bajo la lupa

Especialistas también analizaron el posible vínculo entre el desastre y los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas de alta montaña.

Simon Cox, jefe del programa De las Montañas al Mar de Ciencias de la Tierra de Nueva Zelanda, explicó que el calentamiento global puede generar condiciones capaces de desestabilizar las rocas y el hielo en las zonas montañosas, aumentando la posibilidad de desprendimientos y otros fenómenos en cadena.

En la misma línea, Benjamin Horton, decano de la Facultad de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, calificó el episodio como un posible “evento compuesto”.

Según esta explicación, distintos factores pueden interactuar —entre ellos la pérdida de glaciares, el deshielo del permafrost y la inestabilidad de las laderas— y producir un desastre de mayor magnitud que el provocado individualmente por cada fenómeno.

La investigación científica deberá determinar ahora qué combinación de factores desencadenó la tragedia y en qué medida las transformaciones ambientales de las últimas décadas contribuyeron a aumentar el riesgo.

Fuente: La Nación.

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