INTA Paraná relevó las islas y dio claves para evacuar la hacienda

A partir de un relevamiento en tres zonas de islas, el INTA Paraná hizo foco en que la planificación anticipada permite reducir riesgos y ganar tiempo para organizar los traslados de la hacienda, que en la mayoría de los casos tardan no menos de tres o cuatro días.

Ante una creciente del Río Paraná, como las que ya están ocurriendo y se espera que se intensifiquen en los próximos días luego de que las represas de Itaipú y Yaciretá abrieran sus compuertas, anticipar la salida de la hacienda de las islas resulta clave para reducir riesgos y evitar que las condiciones del terreno y la navegación compliquen la evacuación.

Un relevamiento del INTA Paraná, realizado en tres zonas diferentes, analizó las decisiones operativas que deben tomar los productores y concluyó que cada establecimiento necesita definir sus propios parámetros de alerta para actuar a tiempo.

La planificación temprana permite organizar el arreo, asegurar embarcaciones y personal, coordinar los puntos de carga y disponer de alternativas frente a cambios rápidos en el nivel del río.

El operativo también requiere prever el transporte terrestre, la alimentación en el campo receptor, la sanidad de los animales, las posibles pérdidas de peso, la mortandad y los costos asociados al traslado y al posterior regreso a la isla.

CÓMO SALVAR LA HACIENDA DE LAS CRECIDAS

Según explicó Matías Martínez, especialista en economía del INTA Paraná, el estudio comparó situaciones de Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto.

Los resultados confirmaron que una misma altura hidrométrica no genera las mismas consecuencias en todos los establecimientos, ya que influyen la cota del albardón, la distancia al embarcadero, el acceso a los corrales, la capacidad de las embarcaciones y el tiempo de navegación.

“En Villa Urquiza, por ejemplo, la pérdida de superficie comienza cerca de los 4,30 metros y la alerta interna se ubica en 4,70 metros, según la referencia del hidrómetro de Paraná”, indicó Martínez.

La situación es diferente en otros sectores. En Victoria, el establecimiento relevado pierde toda la tierra disponible cuando el registro del puerto de Rosario llega a los 4,50 metros. En la zona próxima a Puerto Gaboto, en cambio, la altura del albardón permite sostener parte del rodeo hasta registros mayores, siempre que exista alimento disponible.

“No existe una única altura del río válida para tomar decisiones en el conjunto de las islas”, subrayó el especialista.

Por eso, recomendó que cada establecimiento vincule su estación hidrométrica de referencia con señales concretas dentro del campo, como la pérdida de superficie útil, las dificultades para acceder a los corrales, la necesidad de suplementación y el último momento seguro para iniciar la salida.

Fuente: InfoCampo

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