Reestructuran la CNEA y crece la preocupación por el futuro del desarrollo nuclear

El Gobierno redujo un 58% la estructura del organismo y trabajadores denuncian un proceso de vaciamiento.

El Gobierno nacional oficializó una profunda reestructuración de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que implica una reducción cercana al 58% de su estructura organizativa. La medida, publicada este lunes en el Boletín Oficial mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, despertó una fuerte reacción entre trabajadores e investigadores, quienes advirtieron sobre el impacto que tendrá en proyectos estratégicos para el país, como el reactor nuclear CAREM.

Desde el Ejecutivo sostuvieron que la decisión busca «reducir el sobredimensionamiento de la estructura funcional» y agilizar la gestión del organismo. Sin embargo, los empleados de la CNEA aseguran que el recorte profundiza un proceso de desmantelamiento del sistema científico y tecnológico nacional.

Una reducción de casi el 60% del organigrama

Antes de la reforma, la CNEA contaba con 645 unidades organizativas, entre autoridades, gerencias, departamentos y divisiones. Con la nueva estructura, el organismo pasará a tener un máximo de 272 unidades, mientras que las autoridades dispondrán de un plazo de 60 días para implementar los cambios.

Las gerencias de área se reducirán de once a siete, concentrándose en Energía Nuclear, Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos, Aplicaciones Nucleares a la Salud, Producción de Radioisótopos y Aplicaciones de la Radiación, Seguridad Nuclear y Ambiente, Articulación Institucional y Administración y Gestión.

También disminuirán los niveles operativos inferiores. Las gerencias de segundo nivel pasarán de 45 a un máximo de 32; las subgerencias, de 49 a 48; los departamentos, de 240 a 168; y las divisiones se reducirán de 283 a solo siete.

Preocupación por el proyecto CAREM

Uno de los principales cuestionamientos de los trabajadores es la falta de definiciones sobre el futuro del proyecto CAREM, el primer reactor nuclear modular de potencia diseñado y desarrollado íntegramente en Argentina.

La obra había alcanzado un avance cercano al 65% a fines de 2024, tras una inversión de 690 millones de dólares, pero meses atrás fue puesta en pausa por el Gobierno. El nuevo decreto no hace referencia al estado del proyecto ni a su continuidad.

Especialistas del organismo sostienen que la energía nuclear constituye una tecnología estratégica para el desarrollo científico, energético y sanitario del país, y advierten que la reducción de recursos humanos podría comprometer la capacidad de sostener esos desarrollos.

Denuncias de los trabajadores

Desde la CNEA señalaron que la nueva estructura fue comunicada sin explicaciones previas, lo que generó incertidumbre entre el personal.

Trabajadores del organismo afirmaron que existe preocupación por la continuidad laboral y por la falta de información sobre cómo quedarán distribuidas las funciones tras la reestructuración. Además, recordaron que a comienzos de este mes fueron desvinculados cerca de un centenar de profesionales que ocupaban puestos considerados estratégicos.

Para los gremios y sectores de la comunidad científica, la reducción de la estructura se suma a una serie de medidas que, aseguran, afectan el funcionamiento del organismo y ponen en riesgo capacidades desarrolladas durante décadas en materia de investigación, producción de radioisótopos, aplicaciones médicas, generación de energía y tecnología nuclear.

Movilizaciones y respaldo del sistema universitario

Frente al nuevo escenario, sindicatos y trabajadores convocaron a una movilización en Bariloche para reclamar la reincorporación de los despedidos y defender los proyectos estratégicos de la CNEA.

La preocupación también fue expresada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que manifestó su respaldo al desarrollo nuclear argentino y recordó la histórica articulación entre la CNEA y las universidades públicas en materia de investigación y formación de profesionales.

Mientras el Gobierno sostiene que la reestructuración permitirá optimizar el funcionamiento del organismo, trabajadores e investigadores advierten que el ajuste podría afectar áreas clave vinculadas a la salud, la producción de radioisótopos, la generación de energía, el control de alimentos, el monitoreo ambiental y otros desarrollos científicos considerados estratégicos para el país.

Fuente: Página 12.

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