La entidad advirtió que eliminar los sellos de advertencia en los alimentos significaría un retroceso en materia de prevención y salud pública. Además, remarcó que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el país.

La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) expresó su preocupación ante la posibilidad de que se derogue la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como Ley de Etiquetado Frontal, y aseguró que la eliminación del sistema de sellos de advertencia implicaría perder una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
La entidad se pronunció luego de que semanas atrás el Gobierno nacional enviara al Senado un proyecto para dejar sin efecto la normativa, que obliga a los productos alimenticios a incorporar sellos octogonales cuando presentan exceso de azúcares, grasas, sodio o calorías.
«Una herramienta de salud pública»
A través de un comunicado, la SAC sostuvo que el etiquetado frontal permite a los consumidores identificar de manera rápida y sencilla aquellos alimentos cuyo consumo frecuente puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.
«Los sellos octogonales constituyen una herramienta de salud pública que permite a los consumidores identificar de forma rápida, sencilla y clara aquellos productos cuyo consumo frecuente puede incrementar el riesgo cardiometabólico», señalaron desde la entidad.
Además, remarcaron que el sistema favorece decisiones de compra más informadas y promueve una mayor conciencia sobre la calidad nutricional de los alimentos disponibles en el mercado.
La alimentación y las enfermedades cardiovasculares
La Sociedad Argentina de Cardiología recordó que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte tanto en Argentina como en el mundo.
En ese sentido, advirtió que existe una amplia evidencia científica que vincula el consumo excesivo de productos con alto contenido de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías con la aparición de obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemia y enfermedades cardiovasculares.
Desde la entidad explicaron que el problema comienza mucho antes de que aparezca la enfermedad, ya que la exposición sostenida desde edades tempranas a este tipo de alimentos favorece la aparición progresiva de factores de riesgo que, con el tiempo, pueden derivar en infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y otras patologías graves.
El respaldo de organismos internacionales
La SAC recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y distintas sociedades científicas internacionales coinciden en que las políticas destinadas a mejorar la información nutricional y promover entornos alimentarios saludables representan una de las estrategias más efectivas para reducir la carga de enfermedades cardiovasculares.
Asimismo, la OMS ha advertido en reiteradas oportunidades que el consumo excesivo de azúcares, grasas y sodio está estrechamente vinculado con las enfermedades no transmisibles que más afectan a la población.
Según el organismo internacional, la hipertensión, la hiperglucemia en ayunas y el sobrepeso u obesidad constituyen los principales factores de riesgo asociados a la mortalidad en la Región de las Américas.
«No debe implicar un retroceso»
La entidad reconoció que toda política pública puede ser revisada y perfeccionada a partir de nueva evidencia científica. Sin embargo, aclaró que una discusión sobre aspectos técnicos no debería derivar en la eliminación de una herramienta preventiva.
«La revisión de aspectos técnicos específicos puede enriquecer la política pública, pero no debería implicar un retroceso en el derecho de la población a recibir información clara y visible sobre los productos que consume», señalaron.
Finalmente, la Sociedad Argentina de Cardiología reafirmó su respaldo a la continuidad de la Ley de Etiquetado Frontal y sostuvo que los sellos de advertencia cumplen un rol clave en la información, la educación y la protección de los consumidores, contribuyendo a generar hábitos alimentarios más saludables y a disminuir la carga futura de enfermedades cardiovasculares en el país.
Fuente: Infobae.