Los últimos datos del EMAE muestran una fuerte recuperación de sectores ligados a las exportaciones y las finanzas, mientras la industria, la construcción y el consumo interno continúan golpeados por el ajuste y el atraso cambiario.

La última actualización del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicada por el INDEC dejó al descubierto una economía profundamente fragmentada. Mientras sectores vinculados a la exportación de recursos naturales y al sistema financiero muestran niveles récord de crecimiento, las actividades dependientes del mercado interno continúan en retroceso y acumulan fuertes pérdidas desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
El dato oficial refleja una expansión agregada de la actividad, pero detrás de esa mejora aparece una marcada divergencia sectorial que expone el impacto desigual del programa económico basado en ajuste fiscal, ancla cambiaria y acumulación de reservas.
Los sectores ganadores del modelo
Tomando como referencia noviembre de 2023, los rubros más beneficiados fueron Agricultura (+35,9%), Intermediación Financiera (+29,5%) y Minería y Canteras (+24%), impulsados por el complejo exportador, el negocio energético y el reordenamiento financiero.
En particular, el sector minero y energético se consolidó como uno de los motores centrales de la economía. El desarrollo de Vaca Muerta y la demanda internacional de energía permitieron que Minería y Canteras se mantenga en crecimiento constante durante los últimos 29 meses, prácticamente aislado de la caída del consumo interno.
También el sistema financiero experimentó una fuerte recuperación luego del impacto inicial del ajuste y la devaluación de comienzos de 2024. La estabilización monetaria, la desaceleración inflacionaria y la reducción del déficit fiscal favorecieron el regreso del crédito privado y un crecimiento sostenido de la actividad bancaria.
Industria y construcción, entre los más golpeados
En contraste, los sectores ligados al mercado interno continúan mostrando números negativos. La Construcción acumula una caída del 7,6% respecto de noviembre de 2023, mientras que la Industria Manufacturera retrocede 4,3%.
La paralización de la obra pública aparece como uno de los principales factores detrás del desplome del sector de la construcción, especialmente por su impacto sobre el empleo informal y las economías regionales.
En la industria, el escenario se agravó por la apertura de importaciones y la apreciación cambiaria. Según el análisis, los altos costos en dólares y la pérdida de competitividad afectan particularmente a sectores intensivos en mano de obra como el textil, el calzado y la metalmecánica, que hoy trabajan con niveles de utilización de capacidad instalada inferiores al 60%.
Una economía fragmentada
El informe plantea que la economía argentina atraviesa actualmente una “divergencia estructural”, donde conviven sectores altamente rentables vinculados a las exportaciones y las finanzas, con ramas productivas y de servicios que permanecen estancadas o en retroceso.
En ese marco, el mercado interno continúa mostrando señales de debilidad, afectado por la caída del poder adquisitivo, la pérdida de empleo y la retracción del consumo.
El análisis divide además el proceso económico en tres etapas: una primera fase de fuerte ajuste fiscal entre fines de 2023 y mediados de 2024; un rebote parcial durante la segunda mitad de ese año; y una tercera etapa de crecimiento desigual que se consolidó entre 2025 y marzo de 2026.
El dilema económico del Gobierno
El trabajo advierte que el Gobierno enfrenta un escenario complejo de cara al segundo semestre. Mantener el actual esquema cambiario para sostener la desaceleración inflacionaria podría profundizar el deterioro industrial y del empleo urbano.
Pero una eventual corrección del tipo de cambio también implicaría riesgos sobre la inflación y la estabilidad financiera.
Fuente: Ámbito: